Los problemas de deglución, o disfagia, son alteraciones en una o más partes del tracto deglutorio, desde la boca hasta el estómago. Puede llegar a afectar entre un 33% y un 55% de los diagnosticados con esclerosis múltiple. Las personas con EM pueden presentar problemas de deglución, sobre todo, con líquidos o cuando tienen que tragar saliva.

Es más frecuente sufrir disfagia en estados avanzados de la enfermedad, pero puede aparecer en cualquier fase de la esclerosis múltiple. El problema aparece al encontrar dificultades al beber determinados líquidos o al tragar algunos alimentos, lo que genera tos y ahogos.

Lo que provocan estos momentos de tos y ahogos es que la comida o el líquido, que debería ser ingerido por el esófago hasta el estómago, baja por la tráquea. Este alimento una vez en los pulmones puede provocar neumonía o abscesos.

Uno de los riesgos de la disfagia es la inhalación de pequeñas cantidades imperceptibles de comida o líquidos, lo que se conoce como aspiración silenciosa. También hay riesgos asociados de malnutrición o deshidratación, al no llegar correctamente los alimentos que ingerimos en el estómago.

La deglución en unas condiciones normales es un proceso que consta de tres fases:

  • Fase oral: se da al alimento la consistencia necesaria para la deglución y se empuja la masa alimentaria hacia atrás.
  • Fase faríngea: eleva el velo del paladar para evitar que el alimento entre en la nariz y se protege la vía respiratoria.
  • Fase esofágica: se conduce la masa alimentaria desde la faringe hasta el esófago.

Estos procesos requieren de coordinación entre los diferentes órganos, un funcionamiento correcto de la respiración y un funcionamiento adecuado de los reflejos. Estas funciones se ven afectadas entre las personas con esclerosis múltiple, lo que facilita la aparición de los problemas de disfagia.

La disfagia es un problema que se debe consultar con nuestro médico y que se diagnostica mediante la examinación neurológica de la lengua y los músculos de la garganta.

Con la revisión médica se nos puede derivar a un especialista, como el otorrinolaringólogo, para que se nos realicen las pruebas necesarias.

El logopeda también puede ayudar con los problemas de deglución, mediante ejercicios para fortalecer los músculos de la garganta y la mandíbula, así como ejercicios de respiración y orientación sobre los alimentos y las consistencias adecuadas para una mejor prevención de ahogos.

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