Los problemas de comunicación son unos síntomas comunes entre los afectados por la EM. Se presenta una dificultad para articular las palabras o los discursos, desde problemas de fluidez hasta dificultades para ser entendido por los demás. Se conocen también como disartrias.

Nuestra habla, la capacidad de formar patrones entre palabras, es una función controlada por muchas áreas del cerebro, especialmente por el tronco del encéfalo.

La degradación progresiva de la mielina que provoca la EM causa lesiones en las áreas que coordinan la acción entre los agentes implicados en la comunicación (laringe, faringe, boca, las fosas nasales y parte de la cavidad oral) y el cerebro. El tipo de lesión determinará qué tipo de disfasia afectará a cada persona con esclerosis múltiple.

Nos podemos encontrar diferentes problemas de comunicación derivados de la EM, en diferentes grados de gravedad. Se calcula que la disartria afecta a un 40% de las personas con EM y algunos de los síntomas más comunes son, entre otros:

  • Descontrol en la intensidad del volumen de voz
  • Articulación verbal dificultosa
  • Habla lenta
  • Arrastre de palabras
  • Dificultad para soplar, chupar y silbar
  • Habla lenta (bradilalia) o habla rápida (taquilalia)

Las disartrias también suelen estar asociadas a otros síntomas que provienen de los daños de la esclerosis múltiple en el cerebro, como temblor o descoordinación. Las personas que sufren disartrias suelen sufrir también disfagias y problemas de deglución; por tanto, un especialista podrá evaluar el tratamiento correcto para estos síntomas.

Para tratar los problemas de comunicación, existe la opción de pedir la ayuda de un logopeda, que puede hacer una evaluación completa de nuestros déficits comunicativos y ayudarnos a la hora de pronunciar, entonar y modular nuestra forma de hablar en general.

Los problemas de comunicación pueden hacer que los afectados pierdan la capacidad de hablar y, en estos casos, existen diferentes dispositivos de asistencia que nos pueden ayudar en nuestra vida diaria. Estos aparatos pueden ir desde amplificadores de voz, comunicadores electrónicos que funcionan con movimiento u ordenadores que responden al mover los ojos o parpadear.

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