Algunas personas con esclerosis múltiple pueden experimentar cambios en la forma de comportarse, por causas que pueden ser tanto orgánicas como psicológicas, o incluso farmacológicas.

Las personas con esclerosis múltiple pueden experimentar cambios en su forma de pensar, hablar, sentir, comportarse y expresarse. No todas las personas con EM se enfrentan con estos cambios, sin embargo, cuando aparecen, tanto la persona con EM como aquellas que la rodean pueden sentirse confundidas y angustiadas.

Los cambios de comportamiento y personalidad pueden ser un tema más tabú que otros síntomas, y la falta de información puede hacer que muchas personas lleguen a conclusiones erróneas. Estos cambios pueden aparecer y desaparecer, llegar a ser permanentes, ser leves e imperceptibles o, por el contrario, ser más visible para los demás que para la propia persona.

No todas las personas con EM se enfrentan con estos cambios, sin embargo, cuando aparecen, tanto la persona con EM, como aquellas que la rodean, pueden sentirse confundidas y angustiadas

Por qué la esclerosis múltiple afecta la personalidad y la conducta

Los cambios en la conducta por la esclerosis múltiple pueden tener causas tanto orgánicas (cambios en el sistema nervioso central) como psicológicas, o incluso farmacológicas.

Cuando el motivo de los cambios de conducta es psicológico, suele ir acompañado de diferentes sentimientos como la tristeza, la frustración o la rabia. Estos cambios se producen como consecuencia de las alteraciones en el estado de salud, en la situación laboral o en otras situaciones vitales.

Cuando la causa es orgánica, sin embargo, la propia evolución de la enfermedad es la que provoca las transformaciones, a causa de los cambios que ocasiona en diferentes partes del cerebro y de la médula espinal. En estos casos, puede resultar mucho más difícil comprender los cambios de conducta y conocer cómo afrontarlos.

Algunos de los cambios de conducta que pueden aparecer con más frecuencia debido a la EM son:

  • Depresión: los fármacos, la psicoterapia o una combinación de ambos pueden ayudar con los síntomas depresivos y reconducir pensamientos e ideas relacionadas con los efectos de la EM.
  • Euforia: puede estar asociada a una menor capacidad de autocrítica y problemas cognitivos. También puede provocar que la persona con EM tenga dificultades para aceptar ayuda.
  • Labilidad emocional,/ fluctuaciones emocionales: se trata de reacciones desproporcionadas de risa, ira o llanto. En la mayoría de los casos, es más fácil hacerles frente si las personas entienden y reconocen      sus síntomas.
  • Aplanamiento afectivo: se da cuando la persona no siente realmente la felicidad, la tristeza o la ira. Otras personas pueden malinterpretar este síntoma como falta de interés o como un problema en la relación.
  • Conducta desinhibida: se puede manifestar como una disminución de la empatía, la cordialidad o la consideración por los demás. En estos casos, la persona es totalmente inconsciente del efecto que su comportamiento provoca en el resto.
  • Falta de iniciativa: alguien con falta de iniciativa puede ser capaz de seguir haciendo alguna actividad una vez ha comenzado, pero ser incapaz de dar el primer paso. Esto puede frustrar al entorno del individuo, que lo malinterpreta como falta de ganas o pereza.

Algunos de los fármacos que se administran para los síntomas de la EM pueden provocar cambios transitorios en el comportamiento o en el estado de ánimo. Por otra parte, los fármacos pueden ser útiles para algunos de los síntomas psicológicos relacionados con la EM, como los antidepresivos, que pueden ayudar tanto a las personas que están deprimidas como aquellas que muestran dificultades para controlar sus emociones.

 

Acceso al documento original

Guía sobre personalidad, conducta y esclerosis múltiple. Disponible en: http://continguts.fem.es/Webs/www.fem.es/Files/file/FEM-PERSONALIDAD%2C%20CONDUCTA%20Y%20ESCLEROSIS%20M%C3%9ALTIPLE.pdf

Autores:

Esta guía ha sido elaborada por los miembros del SIG de psicología y neuropsicología del RIMS y traducida por María Jesús Arévalo y Elisenda Anglada, psicologas del Hospital de Día de Barcelona de la FEM, y por la Dra. Ingrid Galán. Centre d’Esclerosi Múltiple de Catalunya. CEM-Cat.

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